Perderme en tu mirada es la forma
más sencilla de encontrarme con un sueño
y descubro que el suspiro más pequeño
me desvela, me consuela y me colma.
Encontrar las palabras, punto y coma,
es difícil sin caer en un juego
de complementos, verbos y sujeto,
aferrados a un corazón que se asoma.
Un abrazo me desdobla y me tienta,
deslizándome a tus dedos y manos
que buscan la piel que nos sustenta.
Y necio, con los ojos ya cerrados,
volveré a perderme en tu cadencia
asumiendo todo lo que hemos dado.

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